su
necesidad de comunicación ha sido el impulso que ha logrado
la
instauración en el mundo de instrumentos cada día más poderosos
y
veloces en el proceso comunicativo”
Las
necesidades de mejoramiento material aunado con un cerebro evolucionado con
capacidad de imaginar y planear acciones, han sido factores decisivos para el
desarrollo de la humanidad. Desde sus orígenes, el hombre se ha valido de la
tecnología para suplir sus limitaciones y mejorar su calidad de vida. La piedra fue el primer material disponible
con el que contó, la tecnología primitiva representada en formas especiales de
tallar la piedra para la creación de herramientas le facilitó el dominio de su
entorno y le aseguró un bienestar. Luego se valió del fuego para proporcionarse
calor y construir viviendas más seguras. Por otro lado La búsqueda constante
por satisfacer su necesidad de comunicación, le proporcionó una enorme ventaja
con respecto a sus competidores del reino animal, mejoró sus condiciones de vida y lo
impulsó al mundo de lo figurativo y de
las ideas que se concretizaron en instrumentos, desde el rudimentario método
como la escritura jeroglífica, pasando por el alfabeto, el papel, la imprenta
hasta la aparición de los medios de comunicación; comprobándose así que la tecnología y la
comunicación han sido decisivas en el desarrollo de la sociedad.
La
creación, búsqueda y obtención de información siempre han sido esenciales en el
ser humano, tal vez por eso los grandes saltos evolutivos del hombre tienen
como hito la instauración de algún nuevo instrumento o tecnología (medio)
facilitador de procesos comunicativos, en este sentido hemos propiciado grandes
revoluciones y transformaciones, (Cordeiro, 1998).
En
la actualidad presenciamos una nueva revolución: La Revolución de la
Información. Vivimos en la época de la transitoriedad, son muchos los cambios
sociales, políticos, culturales y tecnológicos que se están dando, cambios que
implican actitudes y comportamientos
nuevos, pero la aceleración contemporánea no permite que estos sean asimilados
completamente antes de que se inicie uno nuevo, no hay satisfacción plena de las
necesidades pero si se crean unas nuevas necesidades y expectativas, dada la
enorme influencia que los medios ejercen sobre nosotros.
En
este sentido los medios de comunicación juegan un factor determinante, pues es
a través de ellos y de sus múltiples
lenguajes que recibimos la información del mundo que nos rodea o son
ellos los que pretenden lograr la satisfacción completa sin importar la clase
de individuos que se vean involucrados. Es así como se hace urgente hablar de
un Alfabetismo en los Medios (Berio) que ofrezca la posibilidad de adquirir y
desarrollar las habilidades necesarias para entender e interpretar los mensajes
internos y externos recibidos diariamente y que direccionen los procesos
comunicativos.
Es
innegable el protagonismo que han alcanzado los medios de comunicación y las tecnologías
en diferentes ámbitos de la vida cotidiana (Berio); todo momento personal,
laboral, profesional, educativo, cultural y político está siendo fuertemente
influido por los medios de comunicación, lo que se evidencia en la tendencia a
imitar formas de vestir, hablar y actuar de los estereotipos vendidos a través
de la publicidad o de ideas adquiridas en grupos de internet. El aspecto económico también se ha visto
afectado, la economía de la permanencia, que se basaba en la fabricación de
grandes cantidades de un mismo producto, es revaluada debido a la incertidumbre
originada por la moda, ahora es más seguro fabricar menos productos a un mejor
costo que arriesgarse a sufrir pérdidas por sobrantes. Dentro de este espacio de influencia
mediática se creía que la educación iba a ser la más beneficiada pues la red
ofrece infinitas posibilidades de información que bien orientadas podrían
optimizar los procesos de aprendizaje pero que por lo contrario está generando
pereza mental, apatía a la lectura y al análisis, ¿para qué leer si la imagen
también habla?; la investigación escolar se limita al desplazamiento del cursor
hacia un buscador y a oprimir un botón que asegura una pantalla llena de
posibilidades para la documentación , hasta ahí se pensaría en una ventaja
mediática pero el problema se manifiesta cuando no se está preparado para
seleccionar y jerarquizar la información.
En el plano familiar, el consumo indiscriminado de medios sin la
supervisión de un adulto, la conexión a internet desde las habitaciones y la
televisión desmedida sin asesoramiento provocan aislamiento y pasividad que se
presta para que los jóvenes crean posible lo que ven o escuchan.
Es
la falta de acceso o conocimiento,
creatividad y racionalización lo que impide un buen aprovechamiento de los
medios, hecho que se considera uno de
los principales factores que les ha otorgado poder político y cultural, al
igual que el analfabetismo medial, la falta de regularización, de normas que
legislen su funcionamiento, es usual ver programas que contienen implícitamente
un alto contenido de violencia en horarios infantiles; otros presentados en
formatos de caricaturas, promueven anti valores, condensados por las sociedades
democráticas, así como el irrespeto, la falta de identidad familiar y cultural;
o simplemente trivializan el tema de la disgregación familiar, estos “modelos” son
asumidos por jóvenes y chicos
vulnerables por su escasa preparación para asimilar tales mensajes,
procesarlos y obtener de ellos lo positivo; el poco acompañamiento familiar y
escolar, las mismas condiciones contextuales en las que estamos inmersos y
principalmente la falta de opciones para el aprovechamiento del tiempo libre,
nos acerca cada vez más al consumo mediático. Paradójicamente observamos que
los medios han revertido la funcionalidad
con la que fueron creados, y se han convertido en una necesidad
comercial, ya no necesariamente su
principal razón es informar, nos desinforman, alienan, favorecen la
imaginación, potencian conductas
negativas y son usados por los políticos o grupos de interés para fines
particulares.
Esta
realidad ha suscitado opiniones encontradas, algunos condenan de forma a priori
los medios basándose en la influencia negativa que estos pueden llegar a
ejercer, especialmente en la audiencia juvenil, estos niegan su utilización bajo una
idea paternalista de protección. Por otro lado se encuentran los seguidores
fanáticos de las innovaciones tecnológicas, llamados tecnócratas por Orozco,
quienes piensan en la tecnologízaciòn como el salvavidas del proceso
enseñanza-aprendizaje para la educación de hoy sin tener en cuenta particularidades de las audiencias,
los mediadores y desconociendo los medios.
El
reto está entonces en la regularización de la información emitida, lo que se
necesitan son mediadores entre comunicación y audiencias que sirvan de filtros
porque valorar de buenos o malos los medios es simple especulación pues esta es
producto de la alienación consumista que tergiversa sus verdaderos propósitos.
El
punto de partida es el reconocimiento de la interdependencia entre audiencias y
mediaciones, Orozco propone profundizar
el tema de manera más cualitativa que
cuantitativa para así crear estrategias acertadas que evidencien una
transformación positiva en los procesos de recepción de mensajes ya que este
es el momento en el que se les asigna sentido. Los estudios realizados sobre audiencias se
han limitado a datos estadísticos para medir rating y la aceptación de
productos y /o servicios publicitados en los medios (Wilton de Sousa, 1994),
esta perspectiva comercial centra su atención en aspectos cuantificables que
estandarizan a las audiencias y
desconocen sus características socio-culturales, es así como fácilmente se
plantean encuestas acerca de la clase de televisión que se ve o el género musical
más escuchado y se realizan sin discriminación alguna aun sabiendo que
lo uno media en lo otro, es decir, de acuerdo al nivel cultural se desarrollan
ciertos gustos o apatías.
Desde
ese punto de vista, vale la pena
establecer las clases de audiencias que podemos llegar a ser debido a
nuestros múltiples roles y a los diferentes contextos en los que nos
desarrollamos como sujetos. Las variables se presentan a nivel personal, esto
incluye género, estratificación socioeconómica, nivel de escolaridad, gustos y
aficiones, indicadores útiles para la caracterización de un tipo de
receptores; como todos somos audiencias,
es necesario valorar fortalezas y debilidades cognitivas, formas de
establecer relaciones interpersonales, de comunicación y de información,
códigos más utilizados en la emisión de mensajes y mejor interpretados en la
recepción.
Otro
de los aspectos analizables en las audiencias es su capacidad para tomar
decisiones, el nivel de identidad desarrollado, la vulnerabilidad a la
enajenación producida por los medios de comunicación, la actitud activa o
pasiva con que se asumen los mensajes explícitos e implícitos.
La
falta de profundización en temas como este ha hecho que los medios nos estandaricen, nos
consideren simples objetos de consumo sin criterio propio que se dejan
deslumbrar por códigos nuevos e imágenes sugestivas; en resumen en audiencias
pasivas, acríticas, simplemente
espectadoras (Orozco, 1996), aunque se debe reconocer que las nuevas
tecnologías ya dan acceso a los usuarios de verter sus opiniones a través de
Blocks, correos electrónicos, chats en vivo etc., pero que no pasa de ser
influyente en las dediciones de las políticas de las empresas de comunicación.
Una
audiencia así requiere de mediadores que les guie en el desarrollo de criterios
para la selección, clasificación y evaluación de la información, los mediadores no deben limitar su papel al de ser meros transmisores de información. El reto es la Alfabetización mediática, la educación ha cambiado, ya no se trata de
enseñar y aprender sino de tener experiencias significativas en las que se
integren el conocimiento, la creatividad y los medios. Los mediadores debemos hablar varios idiomas,
conocer todos los lenguajes, ser interpretes múltiples; su principal objetivo es el de propiciar
experiencias que provoquen sensaciones de agrado o rechazo a los diferentes
mensajes recepcionados; para que este
objetivo se cumpla, el mediador debe conocer bien las audiencias y las
variaciones que puedan darse, evitando
así la distorsión de los mensajes.
No se deben confundir mediadores con
tecnología, un mediador, que es el
encargado de influir en el proceso de aprendizaje y conformar su producto
final, a partir del desarrollo cognoscitivo del sujeto y de su contexto, puede
ser un esquema mental, un repertorio, un guion mental, o un instrumento
tecnológico, el entorno mismo es un mediador,
de ahí la necesidad de “Conocer para
Transformar” (Orozco, 1996).
Lo que los estudiantes realmente necesitan hoy
en día es aprender a encontrar lo que necesitan saber, cuando lo necesitan
saber y desarrollar las capacidades intelectuales de orden superior que les
permitan analizar y evaluar si la información que han encontrado es útil para
lo que requieren saber(Berio,1975). “
En
conclusión, el punto de articulación entre audiencias-medios-mediadores es el “diálogo” entre estos
actores del evento comunicativo a fin de que en el largo proceso de la
comunicación no se pierda el sentido original de la información y se cumplan
las expectativas concertadas previamente por audiciones y mediadores (Orozco).
REFERENCIAS
Orozco Guillermo
(1996). T.V. y Audiencias: una relación que requiere ser reglamentada,
Orozco
Guillermo. El Reto de conocer para
transformar.
Vilches, L (1.993)
La Televisión. Los efectos del bien y
del mal.
Wilton de Sousa.
(1.994). Sujeto, o lado oculto de receptor.
Berio David.
(1.995). Comunicación y Comportamiento.
Barbero Martìn.
(1.986) De los medios a las mediaciones.
Facultad
de Educación
Especialización
en Comunicación y Creatividad para la Docencia
Universidad
Surcolombiana
